martes, 17 de septiembre de 2013

Ya no necesito Cialis para la impotencia


Ésa es la frase que llevo meses deseando escribir en este blog. La putada es que ahora que lo hago, no me siento en absoluto aliviado. En realidad, si no estoy tomando últimamente Cialis es porque no lo necesito… por falta de ocasión. Lo he dejado con Anna y, para ser sincero, ni pizca de ganas tengo de sexo. No me reconozco. ¡Quién me iba a decir que necesitaría una temporada en el dique seco! Desde que se marchó de casa hace unos días no he vuelto a tener noticias suyas. Ayer al final me tragué el orgullo y la llamé por la tarde, pero me salió su buzón de voz y pasé de dejarle un mensaje. La echo de menos. Puede que la mejor solución sea dejarlo ahora antes de que las cosas se compliquen todavía más. No quiero darle esperanzas o pedirle cosas que yo no estoy dispuesto a darle a ella. 

Sexo, sexo, sexo. Hasta ahora me ha servido para descargar tensiones y alimentarme el ego, pero ya no quiero nada de eso. A estas alturas, me he dado cuenta ya de que la vida no es solo cuestión  de vivir al límite siempre y quemar hasta el último cartucho sin pensar en nada más. Lo he hecho durante años y me ha dado buenos resultados, está claro. He disfrutado lo que he podido y querido, he gastado mucho dinero y he probado cualquier cosa a mi alcance. Drogas, bebidas, sexo, viajes, ropa, caprichos… todo eso ha estado al alcance de mi mano desde que me decidí a ser el tipo que siempre había soñado. Querer es poder, así que supongo que no he hecho nada excepcional. Tan solo me he centrado en triunfar a todos los niveles. Cuando me paro a pensar en todo lo que he conseguido siento vértigo. Es que asusta ver lo lejos que he sido capaz de llegar. No me extraña que muchos hayan visto en mí a un rival más a que a un amigo. En realidad es lo que he sido. Un tiburón para muchos compañeros, aprendiendo al máximo de ellos para luego pasarles por encima. 

Me siento agotado. No me identifico con esa imagen de mí mismo que he estado cultivando desde hace tiempo. Anna me ha enseñado una cara de mí que no conocía. Supongo que eso me ha asustado, pero no sé si he hecho bien al cortar con ella. Necesito tiempo para mí, para pensar en todo lo que tengo y todo lo que quiero en este momento en mi vida. Creo que es la primera vez que me siento un poco perdido, sin saber muy bien por dónde tirar. Lo último que me preocupa ahora mismo es la impotencia. Que se me levante o no parece una chorrada cuando en realidad me siento desmotivado para el sexo. Últimamente he estado más cansado de lo normal y puede que este estrés raro que tengo encima me esté afectando demasiado. No lo sé, pero estoy seguro de que no puedo seguir así. Tampoco quiero que Anna pague los platos rotos. Lo que tenga que pasar, pasará. Mientras tanto, Cialis se queda en el cajón de los medicamentos. A la espera de mejor oportunidad...

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